
Clásico del cine mudo que muestra a través de varios episodios históricos las injusticias provocadas por la intolerancia religiosa y social. La idea inicial de Griffith era narrar las sangrientas huelgas de 1912 en EE.UU. (un huelguista es acusado de la muerte de su patrón), pero después decidió rodar tres episodios más: "La caída de Babilonia, "La Pasión de Cristo" y "La noche de San Bartolomé" (sangriento episodio de las luchas entre hugonotes y católicos que tuvo lugar en París en 1572). De presupuesto y recursos desmesurados para la época -una sola escena reunió a 15.000 extras y 250 carros- aún hoy sigue asombrando por su espectacularidad.
Si hay una obra que encarna la ambición ilimitada del cine en sus albores, esa es *Intolerance: Love's Struggle Throughout the Ages*. Esta epopeya de D.W. Griffith de 1916 trasciende la etiqueta de "película muda" para ofrecer una experiencia cinematográfica monumental y profundamente conmovedora. Su audacia reside en una estructura narrativa revolucionaria que entrelaza magistralmente cuatro historias de intolerancia a través de milenios, desde la antigua Babilonia hasta un drama social moderno, creando un tapiz temático sobre la persistencia del prejuicio y la lucha incesante del amor. La escala es grandiosa, casi operística, con una energía visual que a menudo abruma por su pura inventiva. Actrices como Lillian Gish y Mae Marsh brillan con interpretaciones de una intensidad sorprendente, transmitiendo una gama de emociones que atraviesan la pantalla. Quienes busquen una lección magistral de la evolución narrativa en el cine, una poderosa reflexión sobre la condición humana o simplemente quieran sumergirse en una pieza fundacional con un mensaje social aún escalofriantemente relevante, encontrarán en *Intolerance* una joya imprescindible. Es una experiencia que te recordará el poder imperecedero del arte.