
Harry Deane es un restaurador de arte que elabora un sofisticado plan para estafar a Lionel Shabandar, el hombre más rico de Inglaterra y, además, un empedernido coleccionista de obras de arte. Su objetivo es venderle un falso Monet. Como cebo utiliza a Nicole, una reina del rodeo de Texas, para que se haga pasar por una mujer cuyo abuelo localizó la pintura a finales de la II Guerra Mundial.
Si buscas una comedia de enredos con un toque británico y un elenco estelar que te garantice risas y momentos de pura diversión, *Gambit* (2012) es tu elección ideal. Olvídate de la perfección cinematográfica y prepárate para una hora y media de un encantador caos. La película brilla por su ingenio y su ritmo ligero, ofreciendo una deliciosa mezcla de humor de situación y diálogos mordaces. Ver a Colin Firth encarnar a un curador de arte meticuloso que se ve superado por los acontecimientos es un placer, y la química con la impredecible y enérgica Cameron Diaz, interpretando a una tejana fuera de serie, es el motor de gran parte de su encanto. Pero la verdadera joya de la corona es la incomparable presencia de Alan Rickman como el magnate déspota, cuya exasperación proporciona algunos de los momentos más hilarantes. Junto a un reparto secundario robusto con nombres como Stanley Tucci y Tom Courtenay, la película construye un universo donde el plan más elaborado puede descarrilarse por el detalle más absurdo. Su tono es de farsa clásica, sin pretensiones más allá de entretener, haciéndola perfecta para una noche relajada. Si disfrutas de las comedias de atracos ingeniosas, los malentendidos hilarantes y las interpretaciones carismáticas que te arrancan una sonrisa de principio a fin, *Gambit* ofrece una evasión refrescante y sorprendentemente disfrutable que merece una oportunidad.